Durante 2009, la divisa reporta un alza de 295 pesos y pese a que el movimiento ha calmado los ánimos del sector exportador, cuando el peso era una moneda dura, la realidad hoy es otra: las circunstancias internacionales sumado a una política de reducción de las tasas de interés del Banco de la República, han sido factores suficientes para voltear la tendencia.
Sin embargo, comparado con otras monedas, el peso colombiano es el "niño diferente" de la región: desde el primero de enero el real de Brasil se ha devaluado 6,8 por ciento y el nuevo sol peruano 4,5 por ciento, cuando la moneda local hace lo propio en 13,16 por ciento.
Y pese a que el ministro de Hacienda y Crédito Público, Óscar Iván Zuluaga, dice que el comportamiento está reflejando un ajuste para ubicarse en los promedios de otras monedas de América Latina, las cifras muestran la distancia de tal proceso.
De hecho, desde los precios mínimos de 2008, la moneda peruana cae 20,50 por ciento frente al dólar y el real de Brasil 48,70 por ciento, cuando el peso lo hace en 53,54 por ciento.
"Como en Colombia la apreciación fue causada por flujos de inversión extranjera directa, somos más vulnerables que otros países en el actual contexto de devaluación. El peso fue una de las monedas que más se apreció en los años anteriores y por eso ahora la corrección es más fuerte", dice Jorge Cortés, analista de Corficolombiana.
El gobierno tiene su argumento: "el alza es consecuencia de participación activa en la compra de dólares y en la recomposición de los portafolios. Hoy el sistema financiero tiene una gran liquidez y ante dificultades en el entorno externo que generan mayores expectativas de devaluación, la opción de tener portafolios como inversión en dólares surge muy atractivo".